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Cuando cambias la forma de ver las cosas, las cosas que ves cambian.

(W. Dyer)

Nosotros estamos constantemente interpretando el mundo que nos rodea. En esa interacción con el mundo, nosotros valoramos lo que nos sucede, sacamos conclusiones y actuamos.

La forma en la que yo interpreto la realidad, determina en qué medida me afecta lo que me pase. Es decir, la mayoría de las situaciones con las que nos enfrentamos a lo largo de nuestra vida, no tienen una carga positiva o negativa en sí misma. Sino que es la forma en la que yo las interprete, la que determinará el impacto que tengan en mí.

Por ejemplo; Imagínate que se te plantea la posibilidad de cambiar de puesto de trabajo. Uno puedo ver ese hecho de una forma positiva (como una oportunidad de crecimiento personal y profesional) o de forma negativa (como una situación de crisis vital y de fracaso, viviendo la situación con miedo y angustia).

¿Qué es lo que hace que yo interprete la situación de una forma o de otra?

Quiero decir, ¿Qué hace que una situación me angustie? ¿Por qué anticipo que no conseguiré ese trabajo? ¿Por qué tengo la sensación de que algo saldrá mal?…

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La idea, es que nosotros interpretamos la realidad empleando unas gafas, cuyas lentes son particulares de cada persona. Éstas gafas son las que me están diciendo a qué le debo tener miedo, cómo debo de actuar en determinadas situaciones, ante qué tengo que estar a la defensiva y ante qué no.

Las “gafas” con las que miro mi realidad, poseen unas lentes que están configuradas por mi personalidad, educación y experiencias a lo largo de la vida. No hay dos personas iguales en este sentido. Por eso, dos personas pueden tener puntos de vista diferentes de una misma situación; ya que están viendo la realidad con dos lentes diferentes.

Es por que,, una persona puede ver en la pérdida de su empleo una oportunidad para reinventarse o hacer lo que siempre ha querido; mientras que otra persona puede angustiarse o desesperarse visualizando un futuro incierto.

Esto no quiere decir que uno tenga más razón que el otro; son simplemente dos maneras de vivir una misma realidad. Nunca existe una única realidad, una única forma de hacer o ver las cosas. La realidad es multicausal y multifactorial. Esto es muy importante, pues esto supone que porque yo piense de una determinada manera, no implica que esa sea la única opción posible, o la única verdad universal.

Viviendo con el piloto automático puesto

Cuando interpretamos la realidad o sacamos conclusiones de una situación en concreto, lo hacemos en cuestión de segundos. Juzgamos la realidad de forma prácticamente automática. Muchas veces nos dejamos llevar por esos automatismos. Lo que ocurre es que hay ocasiones en las que esos pensamientos automáticos pueden sabotearnos, haciéndonos ver la realidad, peor de como es en verdad.

Vamos a ver algunos de los pensamientos automáticos por los que nos dejamos llevar en alguna ocasión:

Generalización excesiva:

Creer que porque te haya pasado algo negativo en un momento puntual, todo será ya negativo.

Tengo un coche de la marca XY. No tiene ni 5 años y no ha dejado de darme problemas, cambio de frenos, el aire acondicionado no tiene apenas potencia, las baterías se desgastan a la primera de cambio… Un día viene un amigo y me dice que está pensando en cambiarse de coche, y está pensando comprar un modelo de la marca XY. Automáticamente le digo que no se le ocurra comprar un coche de la marca XY, porque todos salen malísimos.

He sacado una conclusión general (los coches de la marca XY no sirven para nada), a partir de una experiencia mía particular.

Pensamiento de todo o nada:

Interpretar la realidad o las experiencias en términos de blanco o negro, bueno o malo, desastroso o perfecto. Muy relacionado con el perfeccionismo y la autoexigencia, con cierto componente de rigidez mental. La consecuencia es un gran estrés y tensión nerviosa, pues para ellos o las cosas están perfectas (tal como ellos creen que deben ser) o no sirven.

Efecto de tinta china:

Dar importancia a la parte negativa de la situación y no considerar o ignorar otros aspectos positivos que hayan sucedido en la misma.

Nosotros tendemos a dar mucho más peso a la parte negativa de lo que nos sucede, es lo que se conoce en psicología como el sesgo de negatividad. Sabemos las consecuencias que las emociones negativas tienen en nosotros. Tenemos que aprender a contrasrrestar ese efecto y evitar que extienda como la tinta sobre un papel.

“No sirvo para esto, no debería seguir intentándolo” (una persona que se está intentando sacarse el carnet de conducir y ha suspendido su primer examen práctico).

Error del adivino:

Creemos saber con seguridad lo que va a ocurrir en el futuro. Es como si tuviéramos una bola de cristal que nos permitiese saber con seguridad lo que va a suceder en el pasado.

Alguien a quien le ofrecen cambiar de empleo. “Seguro que no me irá bien ese nuevo puesto. Me costará adaptarme y hacer nuevos amigos”

Tendemos a anticipar el futuro basándonos mayormente en nuestras propias impresiones, miedos y experiencias pasadas. El problema es que muchas veces tendemos a anticipar cosas posicionándonos en el lado más negativo. Recuerda el “sesgo de la negatividad” que es esa tendencia que tiene nuestro cerebro a darle más peso al lado negativo de las cosas; por eso cuando sacamos conclusiones sobre el futuro, acabamos viéndolo más negro de lo que luego es en realidad.

Tendría que:

Intentamos motivarnos para hacer las cosas en función de enunciados tendría que….

  • Hacia uno mismo provoca culpabilidad, frustración.
  • Hacia los demás provoca frustración, enfado, rabia.

Este tipo de enunciados son demasiado exigentes, pues te obligan a cumplir lo que ellos proclaman. Si no lo consigues, aparecen esos sentimientos de culpabilidad, frustración, enfado, rabia, estrés y ansiedad.

Tengo que caerle bien a todo el mundo. / Tienes que ser ayudarme más en casa.

Para liberarnos un poco de la carga que eso supone, podemos cambiar esos enunciados utilizando “me gustaría o estaría bien

Es importante reflexionar que porque nosotros pensemos que “No puedo dejar este trabajo porque seguro que no encontraré otro”, “tiene que estar todo recogido y limpio hoy” o “no se me da bien nada”; no quiere decir que esos pensamientos sean la única realidad posible.

Porque, ¿estás seguro 100% de que no conseguirás otro empleo? quizás te cueste, pero si hay otras personas que lo consiguen, ¿por qué no vas a ser tú una de ellas? O, ¿qué pasa si no está todo recogido y limpio hoy? ¿te vas a morir por ello? o ¿estás seguro de que NADA se te da bien?. Quizás tienes un trabajo, has estudiado inglés o has practicado algún deporte en el pasado. Quizás has sacado a tus hijos adelante. Quizás sepas cantar o hacer manualidades…

Un consejo: CUESTIONA ESOS PENSAMIENTOS. Pon en duda aquellas ideas que te dicen sobretodo que algo no se puede hacer, que te hacen temer un cambio, que te hacen mella en tu autoestima. Revisa si esos pensamientos tienen una base real o son fruto de ciertas aprensiones e inseguridades. Quítate el piloto automático y permítete un momento de reflexión. Quizás te des cuenta de que existen otras formas de ver lo que te está sucediendo.

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Soy Mónica Pinzón: psicóloga y terapeuta floral certificada con años de experiencia. Comprueba cómo con las flores de bach y mi terapia te ayudamos día a día. Aprovecha la primera consulta gratuita.