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Usted mismo, tanto como cualquier otro en el universo entero, merece su amor y afecto.
– Gautama Buddha

¿Qué es la Autoestima?

Podríamos entenderla como un conjunto de percepciones, pensamientos y sentimientos, que tenemos hacia nosotros mismos. Es la valoraciones que tenemos de nosotros mismos, de nuestra capacidad para enfrentarnos a los desafíos de la vida y de nuestro derecho a ser feliz. Es decir, es la forma en que nos juzgamos y valoramos a nosotros mismos.

Es importante saber que la autoestima no es una cualidad innata; sino que es algo que vamos desarrollando y modificando con el paso del tiempo, a través de nuestras experiencias con la vida. Es a través de ellas, que aprenderemos a reconocer y aceptar nuestras fortalezas y debilidades, para reconocer así nuestro propio valor.

La autoestima no el algo que dependa exclusivamente de lo talentosos, listos o ricos que seamos, sino mas bien depende de cómo te aceptas.

¿Cómo se forma nuestra Autoestima?

Como hemos dicho, no nacemos con un autoestima alta o baja; es algo que vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida, a medida que vivimos nuestras experiencias.

Tienen especial importancia en la formación de la autoestima, las experiencias en la infancia; la forma en la que nos trataron nuestro padres (ej. si te culpabilizaban por haber suspendido una asignatura, en lugar de apoyarte y motivarte para mejorar), tus profesores en la escuela (ej. si te exigían todavía más en lugar de reconocer tus esfuerzos) o tus compañeros (ej. ignoraban tus ideas, en lugar de escucharlas).

Toda esa información que recibimos a lo largo de nuestra infancia y juventud; opiniones tanto positivas como negativas, van configurando la imagen que tenemos de nosotros mismos. Lo malo es que muchas veces, son las opiniones negativas de los demás, las que acaban teniendo más peso en nuestra memoria.

“Si es un torpe, no juguemos con él, siempre falla los tiros”

“Hijo mío, si es que no das una a derechas… Todo se te olvida. No tienes remedio”

“¡Pero cuántas veces te lo tengo que repetir! Serás tonto”

Llegando a elaborar una imagen más negativa de nosotros mismos, que no se ajusta a la realidad, pero que nos acabamos creyendo.

Debemos saber también, que nuestros propios pensamientos también influyen en la forma en que nos sentimos. La forma en la que nos hablamos a nosotros mismos, nuestro lenguaje interno; afecta a la configuración de mi autoestima.

ej. Alberto acaba de presentarse a una entrevista de trabajo. Ya es la tercera que hace, la entrevista no le ha ido nada mal, pero él sale pensando que ha hecho el ridículo, que no tiene las capacidades necesarias para hacer ese trabajo. Que lo mejor será que deje de intentarlo y busque otro trabajo, menos cualificado. A ver si así le cogen.

Esta autocrítica personal, acabará por mermar la motivación de Alberto de conseguir un buen trabajo, pues él se percibe como no válido; hasta el punto de que con tan solo tres intentos, está pensando en tirar la toalla.

Sus sentimientos de inadecuación, de poca valía; en definitiva, su baja autoestima y poca confianza en sí mismo, llevan a Alberto a cerrarse puertas.

¿Cómo afecta una baja Autoestima?

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Podríamos decir que somos lo que pensamos. Si no te sientes valioso, tarde o temprano vas a terminar comportándose de esa misma forma. Será difícil que asumas riesgos o tomes determinadas decisiones, pues no te sentirás capaz de ello. De esta manera, es posible que pierdas oportunidades y éxitos, lo que confirmará tus sospechas sobre tu “escaso valor”, creándose un círculo vicioso, del que es difícil escapar.

No sentirse a gusto con quien eres, tiene importantes consecuencias en la relación que tienes con el mundo (amistades, trabajo, familia, pareja).

Una persona con baja autoestima:

  • Evita tomar decisiones por miedo a equivocarse.
  • Suele tener una imagen distorsionada de sí mismo (tanto a lo que se refiere a aspectos físicos, como de su valía personal o carácter).
  • Tímido a la hora de relacionarse con los demás. Le cuesta hacer amigos nuevos.
  • Se sienten inferiores a los demás.
  • Interpretan con suspicacia los cumplidos o halagos que reciben de los demás, porque no creen ser dignos de ellos.
  • No valoran lo que consiguen.
  • Se culpan de sus errores.
  • Tienden al perfeccionismo y autoexigencia.
  • Pueden aparecer síntomas de ansiedad o depresión.

Como vemos, una baja autoestima acaba afectando a todas las esferas de la vida de una persona. Genera un importante malestar interno, que se traduce también en un malestar hacia los demás y hacia el mundo.

Todo ello, basado en una creencia distorsionada acerca de “quien soy y de lo que valgo”.

¿Cómo puedo mejorar mi Autoestima?

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La autoestima es un concepto complejo, que se va construyendo con los años. Lo bueno es que si es aprendido, lo podemos modificar. Este proceso nos llevará trabajo, sin duda, pero es un camino que merece la pena ser transitado.

¿Quieres saber más?

Aquí van algunas estrategias que podrían ayudarte para mejorar tu autoestima:

1. ¡Sal de tu burbuja!

Tu baja autoestima, es el escudo que evita que te enfrentes al mundo. Huir de las situaciones, por no sentirse lo “suficientemente válido” para ellas, solo consigue que pierdas oportunidades.

Cuando nos sentimos amenazados, nuestro instinto nos hace huir, convencidos de que si escapamos, reduciremos nuestra ansiedad. En efecto, esto es así a corto plazo. Pero ¿qué pasa a largo plazo? aquello de lo que hemos huido seguirá ahí. ¿Vas a estar evitándolo el resto de tu vida?

No hay mayor enemigo para nuestra autoestima, que salir corriendo. Cuanto más evites aquello que te preocupa, peor te sentirás contigo mismo; pues quedarse escondido por miedo a fracasar, acabará haciendo que te sientas como un fracasado.

Sal de tu burbuja y actúa. No intentarlo, es el peor de los frascos. Hacer frente a tus miedos, independientemente del resultado, es terapéutico; pues aumenta tu sentimiento de autovalía.

2. Ponte metas realistas.

Se dice que es importante tener grandes objetivos en la vida que te motiven para llegar lejos. Esto no es del todo cierto, pues los objetivos ambiciosos tienen un lado oscuro; pueden hacer que la persona se obsesione tanto con ellos, que descuide otros aspectos importantes de su vida, convirtiéndolos en el centro de todo. Marcarse objetivos tan grandilocuentes, pueden ser un problema, si no somos capaces de aceptar que podemos fracasar.

Márcate objetivos más realistas y alcanzables; teniendo presente que si fracasas no es el fin de mundo. Puedes intentarlo de nuevo tantas veces como quieras.

3. Descubre cuáles son tus fortalezas.

Todos, absolutamente todos tenemos fortalezas, puntos fuertes que nos definen y que nos ayudan. Lo que ocurre es que las personas con baja autoestima no los saben identificar. Se centran más en sus debilidades.

STOP.

Es el momento de buscar en el baúl de tu mente y rescatar aquellos puntos fuertes que tienes. Rebusca y trata de sacar algún logro que hayas conseguido a lo largo de tu vida; por ejemplo, conseguir un empleo o aprender a patinar.

Ahora piensa ¿qué cualidades son necesarias para conseguir esos logros? Detrás de conseguir un trabajo están la constancia, el esfuerzo, la responsabilidad… Ahí tienes tus fortalezas.

Pon estos puntos fuertes los primeros en tu lista de pensamientos. Tenlos presente siempre que dudes de ti, pues ellos te recordarán que tienes recursos y capacidades para hacer frente a lo que venga por delante.

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4. Deshazte de tus pensamientos negativos.

¿Recuerdas esa voz interior que te dice que “no vales” que “no eres lo suficientemente bueno”? Bien, pues es el momento de deshacerte de ella.

Todos tenemos una voz interior, pero el problema está en que, en las personas con baja autoestima, esa vocecita es especialmente crítica y dura con ellos, recalcando sus fallos y no dando crédito a sus logros.

Resulta que esa vos interior está sesgada, y tiende a ver siempre el lado negativo de las cosas, incluso sin tener datos objetivos que apoyen sus conclusiones. El problema es que nosotros nos los creemos, y no los ponemos en duda.

ej. Te levantas por la mañana y tu pareja no está de buen humor. Se marcha a trabajar sin apenas dirigirte la palabra.

Una persona con baja autoestima pensará automáticamente, que eso es porque no le ha gustado lo que le dijiste anoche. Ella es la culpable del mal humor de su pareja.

Pero es posible simplemente, que se haya desvelado por la noche y tenga sueño.

Pon el freno a esos pensamientos automáticos.

Cuestionándolos. Ponlos en duda.

¿Cómo hago esto?

Puedes usar algunas de estas preguntas:

  • ¿Qué datos tengo a favor de mi idea? ¿Y en contra?
  • Si lo que pienso fuese cierto, ¿qué es lo peor que podría pasar? y en ese caso, ¿cómo puedo hacerle frente?, ¿Que es lo mejor que puede pasar? y ¿qué es lo más probable que suceda?
  • Si un amigo estuviera en mi misma situación, ¿qué le diría?

Crea el hábitos de cuestionar tus pensamientos negativos y empezarás a ser tu quien controle tu mente y no ella la que te controle a ti.

5. Se benévolo contigo mismo.

Tú eres tu peor crítico. Es probable que si llevas más de 10 años estudiando inglés y aún no consigues dominar el idioma, te sientas frustrado y decepcionado contigo. Pienses que no tienes capacidades para ello y te machaques por la cantidad de tiempo invertido sin haber logrado “nada”.

Ahora bien, y si es un amigo tuyo quien está en esa misma situación. ¿Qué le dirías? Seguramente algo como que, no importa si no lo domina del todo, lo importante es que se sabe defender y que no tiene prisa por saberlo perfecto. Le animarías a continuar y resaltarías sus puntos fuertes.

Pues esto es exactamente lo que tenemos que hacer con nosotros mismos. Se trata de tratarte con la misma empatía con la que tratarías a un amigo. Ser comprensivo contigo mismo, resaltar tu esfuerzo y el valor que supone llegar hasta donde lo has hecho. Eso te aporta calma y serenidad, te libra depresiones innecesarias y te aporta bienestar. Todo ello te ayudará a volver a intentarlo una vez más.

6. ¡Entrénate. Sé activo!

Enriquece tu autoestima rodeándote de actividades de ocio y placenteras, con las que te sientas cómodo y a gusto. Ocupa tu tiempo con buenas amistades. Realizar actividades que nos gustan alimenta nuestra alma y nuestra autoestima.

Realiza también ejercicio físico. Está demostrado que tan solo con 30 minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada, conseguimos aumentar nuestro bienestar gracias a la liberación de endorfinas. Estas hormonas (llamadas también las hormonas de la felicidad) ayudan entre otras cosas,  a atenuar sensaciones de dolor y producir una sensación de bienestar general.

Estas son sólo algunas de las estrategias que son de utilidad a la hora de mejorar tu autoestima. Tener una autoestima sana requiere esfuerzo, pero no desistas. Ten presente que todos tenemos nuestro altibajos, es cuestión de confianza y constancia.

Todos tenemos algo valioso que aportar a este mundo. No te escondas detrás de tus miedos. Sal de tu burbuja, confía en tus capacidades y sé benévolo contigo.

Cuídate, porque eres el mejor acompañante de tu vida.

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Soy Mónica Pinzón: psicóloga y terapeuta floral certificada con años de experiencia. Comprueba cómo con las flores de bach y mi terapia te ayudamos día a día. Aprovecha la primera consulta gratuita.