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¿Qué es el trastorno Bipolar?

El trastorno Bipolar en una trastorno mental grave que se caracteriza por cambios bruscos en el estado de ánimo, que afectan a cómo piensa y se comporta una persona. Puede pasar de momentos de felicidad máxima (fase de manía), en los que se siente pleno de energía; a momentos de tristeza profunda, en los que apenas tiene ganas de hacer nada y todo se vuelve gris (fase depresiva).

Quizás alguien esté pensando…

“Pues a mi me pasa eso, a veces tengo días muy buenos en los que estoy super contento, y en cambio hay otros días en los que me levanto con el pie izquierdo y todo me parece que está mal. ¿Eso significa que soy Bipolar?”

No. Es normal experimentar cambios en nuestro estado de ánimo, tener nuestros “altibajos” emocionales, pero no por ello, tendremos un trastorno Bipolar.

En este caso, se tratan de cambio de ánimo extremos, en los que se pasa de una infelicidad profunda a un estado de euforia intensa. Estos cambios pueden durar varias semanas o meses y exceden lo que consideraríamos cambios de humor “normales”.

¿Cuáles son los síntomas de un trastorno Bipolar?

Como hemos comentado el trastorno bipolar se caracteriza por presentar  cambios bruscos en el estado de ánimo, que se ven reflejados también en el comportamiento de la persona y en su pensamiento.

El trastorno bipolar puede manifestarse de muchas formas dependiendo del individuo.

Síntomas de la Manía (fase de euforia)

  • Autoestima exagerada
  • Imprudencia
  • Irritabilidad
  • Sentirse nervioso o agitado
  • Menos necesidad de dormir. Son capaces de dormir apenas dos horas en todo el día
  • Niveles de energía elevados
  • Gasto excesivo de dinero
  • Pensar que son capaces de hacer varias cosas a la vez
  • Aumento de la líbido (impulso sexual)
  • Hablar mucho más deprisa de lo normal
  • Reírse mucho (incluso de cosas que no sean graciosas)
  • Tener infinidad de ideas nuevas y excitantes
  • Pérdida de concentración
  • Tomar decisiones impulsivas

Síntomas de depresión

  • Sensación de tristeza, angustia o vacío
  • Pérdida de interés o placer en todo lo que hacen
  • Dificultad para afrontar situaciones
  • Dificultad para pensar correctamente. Lentitud de pensamiento, falta de memoria
  • Tener problemas para conciliar el sueño o despertarse muy temprano
  • Dormir demasiado. Estar en la cama todo el día
  • Pérdida o aumento de peso de forma excesiva
  • Falta de apetito o aumento del apetito
  • Falta de energía
  • Sensación constante de cansancio
  • Preocuparse en exceso y sentirse abrumado
  • Descuidar el aspecto personal.
  • Descuidar la higiene personal
  • Incapacidad para llevar a cabo rutinas cotidianas
  • Ideas suicidas
  • Falta de concentración.

Estos síntomas no son indicadores absolutos para diagnosticar un trastorno Bipolar; únicamente nos pueden dar algo de información para saber que puede estar pasándonos. Siempre será necesario consultar con un especialista, que confirme el diagnóstico y nos de ayuda.

Necesidad de un buen diagnóstico.

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Si sospechas que algún familiar pueda estar en esta situación, es importante que consultes con un especialista. Ocurre que cuando una persona padece un trastorno Bipolar; en los momentos de eufória, no piensa ni por un segundo que pueda tener un problema. Él se siente pletórico, lleno de energía. Siente que podría arrasar con el mundo y descubrir la cura para el cáncer en una sola tarde. Es en la fase depresiva, donde se cuestionan si están bien, donde piensan que quizás necesitan ayuda.

En ocasiones realizar un diagnóstico preciso depende de la sinceridad de la propia persona, pues el profesional de la salud que nos atienda, únicamente ve una parte de la radiografía del paciente. Es decir, si ahora me siento deprimido, sólo verá esa imagen de mí. Si no le cuento que tengo periodos de eufória máxima, le faltará información sobre mi caso, pudiendo emitir un diagnóstico erróneo. Y por lo tanto, no recibiendo el tratamiento más adecuado para mi.

Es siempre muy importante, ser totalmente sinceros con el profesional que nos atienda. Contarle todo lo que nos sucede, tratando de responder a sus preguntas con la máxima sinceridad posible, es la menor manera de ayudarnos.

Tengo un trastorno Bipolar. ¿Y ahora qué?

Ahora tienes conocimiento de lo que te pasa. Esto, sin lugar a dudas, es sumamente positivo. Por un lado, te permite recibir el tratamiento más adecuado para ti, lo cual mejorará enormemente su vida futura. Se debe aceptar el hecho de que se trata de una enfermedad para toda la vida, pero teniendo presente que con una buena orientación y un tratamiento adecuado, es un reto que se puede superar.

A partir de ahora te toca cuidar de ti. Tendrás que trabajar codo con codo con tu médico, psiquiatra y psicólogo para que todo vaya sobre ruedas.

Existen tres elementos fundamentales en tu proceso de tratamiento.

MEDICACIÓN

Es una parte fundamental del tratamiento. La medicación ayuda a corregir los fallos que tiene nuestro cerebro a la hora de regular adecuadamente nuestras emociones y pensamientos. Ocurre que cuando la medicación empieza a hacer efecto, la persona se tiente mejor, viéndose tentada a dejar la medicación porque “ya me he curado”. Esto es un error. Es importante continuar con nuestro tratamiento, aún cuando nos sintamos bien. Deberá ser nuestro psiquiatra quien decida sobre nuestro tratamiento.

PSICOTERAPIA Y PSICOEDUCACIÓN

Este punto, junto con la medicación es una parte muy importante del tratamiento. Cuánto más sepas sobre lo que te sucede mejor. Por eso la psicoterapia te ofrece un espacio donde poder conocer en profundidad tu enfermedad, cómo funciona, cómo afrontarla. Te ayudará a mantener tus síntomas bajo control y desarrollar habilidades y estrategias que te permitan poner en orden tu vida.

AUTOAYUDA:

Tener una buena consciencia de enfermedad y conocerse bien a uno mismo, serán dos aspectos fundamentales para una adecuada evolución. Sólo tu sabes qué es lo que pasa por tu cabeza, qué es lo que sientes en cada momento. Por eso es importante que seas tú quien alerte a tu médico de referencia, cuando notes que te estás descompensando. Piensa que cuanto antes recibas el tratamiento adecuado, mejor.

En este sentido, tú tienes muchas herramientas y recursos a tu alcance para cuidarte y mejorar tu calidad de vida y tu salud general. Intentar mantener una vida organizada, que te permita mantener unos horarios regulares de sueño y alimentación, practicar ejercicio físico, evitando el consumo de alcohol y drogas. Asimismo, introducir prácticas de relajación que te ayuden a controlar el estrés y gestionar tus emociones, será un buen factor de protección. Mantén actividades con las que puedas disfrutar y trata de compartir tiempo con tus seres queridos.

Recuerda ante todo que el Trastorno Bipolar, como cualquier otra enfermedad, requiere ser cuidada y atendida. No pases por ello tu solo, siempre que te sientas mal, comparte tus inquietudes con alguien. Busca ayuda y empieza a cuidarte.

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Soy Mónica Pinzón: psicóloga y terapeuta floral certificada con años de experiencia. Comprueba cómo con las flores de bach y mi terapia te ayudamos día a día. Aprovecha la primera consulta gratuita.