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¿A dónde voy…?

Hoy, al igual que ayer me he levantado, he ido al trabajo, he cumplido bien, he quedado con alguna amistad si he tenido ocasión, he vuelto a casa, he cenado y me he acostado temprano (mañana toca lo mismo).

Esta es mi vida, así funciono y así me siento cómoda.

Pregunta: ¿Qué planes tengo para el futuro?…No lo sé… ¿Me gustaría cambiar algo?… quizás sí, pero no sé cómo podría hacerlo… tal vez no lo consiga… tal vez no sea capaz… ¿y si me quedo peor que ahora?

Vivimos en una sociedad tendente al automatismo, donde nos limitamos muchas veces a seguir la corriente, a seguir el camino dictado por los demás, olvidándonos un poco de lo que nos gusta, nos mueve o nos motiva realmente. Los sueños son relegados al cajón del olvido, por que “hay que vivir con los pies en el suelo”, ¿no es así?

De la educación recibida y de nuestro aprendizaje del mundo acabamos por adaptarnos a lo impuesto, acomodándonos en un “buen trabajo” y en la rutina de nuestro día a día, sin sobresaltos. Cómodos. Y es que se vive tan bien en mi Zona de Confort…

Mi Zona de Confort

No es otra cosa que el espacio que conforma todo aquello que es conocido por mi, sea agradable o no, y donde me siento cómodo. Desde disfrutar de una peli con mi pareja, hasta recibir la bronca del vecino del quinto, porque mi perro ladra muy alto…Todos mis hábitos, rutinas diarias, habilidades, conocimientos y comportamientos forman parte de mi Zona de Confort.

Entones quedarse en la Zona de Confort implica que conozco todo lo que me rodea, que lo sé manejar mas o menos y que estoy cómodo con ello porque no tengo grandes desafíos que me perturben mi existencia. ¡Fantástico!

Entonces, ¿dónde está el problema? Tiene algo de malo quedarse siempre en la zona de confort?

Piensa por un segundo en tu comida favorita… recuerda su color, olor… saboréala por un momento… imagina que te dicen que puedes comer tu comida favorita todos los días que te quedan de vida. No comerás otra cosa, solo eso. Pero es tu comida favorita, así que será estupendo ¿verdad?

Piensa en lo que pasará cuando lleves un mes desayunando, comiendo, cenando esa misma comida… ¿crees que te sabrá igual de rica y apetitosa que el primer día? Yo apostaría a que no.

Bien, ahora piensa en tu vida, y en repetir 60 años más, lo que estás haciendo a día de hoy. Sin probar cosas nuevas. ¿Qué crees que pasaría?

El problema de mantenernos siempre en la zona de confort, es que es una zona que carece de estímulos novedosos, donde no ocurren muchas cosas interesantes, y que a la larga, nos acaba empujando a una dinámica de aburrimiento y apatía.

Tenemos que pensar que si queremos disfrutar de la vida con plenitud, debemos salir de nuestra burbuja, abandonar nuestra Zona de Confort y empezar a descubrir el mundo. Porque la aventura de vivir está ahí fuera y merece la pena ser vivida.

¿Qué significa abandonar mi Zona de Confort?

Aunque inicialmente la zona de confort parece un sitio ideal donde quedarse por tiempo; está llena de límites que nos impiden avanzar y mejorar como persona.

Abandonar esta zona de comodidad nos permitirá abrirnos a un universo de posibilidades. Sólo tienes que aprender, tal y cómo hacías de pequeño. Amplia tus experiencias, experimenta cosas nuevas; una comida exótica, una visita al museo, viaja, aprende idiomas, conoce gente nueva, desarrolla una habilidad… Es posible que al principio te sientas torpe, falto de recursos, perdido y frustrado. No te preocupes. Esto es normal y forma parte de tu crecimiento. Lo que ocurre es que estás rompiendo tus barreras, tus miedos… y eso siempre asusta.

Es importante seguir adelante. Es como un pulso entre el miedo a lo desconocido y la necesidad que te empuja a evolucionar. Enfréntate a esos miedos, y sal victorioso de ellos. Confía en ti y trabaja duro, aprende de los errores, y dótate de las herramientas necesarias par alcanzar tus sueños. Las tienes, sólo que aún no sabes que están ahí.

Sé perseverante y positivo. Piensa que tanto durante el camino, como al final del mismo, tú ya estás ganando.

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Saliendo de mi zona de confort… y ahora ¿qué?

Bienvenido a la vida.

Con cada paso al frente que das, estás añadiendo cosas nuevas a tu mochila; experiencias, emociones y conocimientos que valen oro, y que te están haciendo evolucionar como persona. Descubrir el mundo y las posibilidades que tiene. Y no solo eso; sino conocer también las posibilidades que tienes tú, y que seguramente desconocías.

  • Ahora tienes nuevas visiones del mundo. Conoces nuevos caminos, nuevas formas de hacer las cosas, otros pensamientos…
  • Adquieres nuevas habilidades. Las nuevas experiencias te han obligado a sacar el óxido de tus viejas herramientas, que ahora están a punto para cualquier cosa que el mundo te quiera enviar.
  • Mejora tu autoestima y tu autoconfianza. Te has visto capaz de superar cosas, has recordado que sí puedes.
  • Te ayuda a llegar a una mejor vejez. Estimular nuestra mente, con nuevos desafíos, la mantiene activa, permitiéndonos tener una vejez más plena.

¿Qué Flores de Bach me pueden ayudar a dar el salto?

Os comparto algunas esencias que podrían sernos de utilidad a la hora de darnos un empujón para salir de nuestra zona de confort:

  • Mimulus: Nos permitirá trabajar nuestras inseguridades, nuestra baja autoestima, el miedo a la evaluación negativa. Superar esos pensamientos que nos dicen que “no seremos capaces”. Para frenar esa tendencia a evitar lo que nos asusta y que nos arrastra a quedarnos en nuestra zona de confort. Con la ayuda de White Chesnut, intentaremos controlar las preocupaciones asociadas a estos pensamientos.
  • Gorse: Para evitar claudicar, cuando sentimos que el camino se hace muy duro. Especialmente indicado para esas personas poco luchadoras.
  • Horbeam: Cuando nos ataca la pereza selectiva. Para los que les flaquean las fuerzas, les puede la pereza y la postergación, Horbeam nos dará la inyección que necesitamos para seguir adelante.
  • Walnut: Flor por excelencia para la adaptación a los cambios. Su acompañamiento nos, ayudará enormemente en este proceso de crecimiento personal.

Así que ya sabes, vive todos los días de tu vida.

Si quienes cualquier duda o necesitas profundizar en algo más, ¡ya sabes dónde encontrarme!

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Soy Mónica Pinzón: psicóloga y terapeuta floral certificada con años de experiencia. Comprueba cómo con las flores de bach y mi terapia te ayudamos día a día. Aprovecha la primera consulta gratuita.